It’s about honor, it’s about respect

“¿Cómo cambiará tu vida si los Patriots ganan el Super Bowl? ¿O si pierden?” Me cuestionó uno de mis alumnos. La pregunta me pareció drástica dado que en los últimos 18 años New England ha estado en nueve Super Bowls, contando éste. Quizás la pregunta tenía una respuesta diferente a “nada” en el primer Super Bowl contra Rams o el del 2014 ante Seattle después de haber caído dos veces contra los Giants. La interrogante que rondaba por mi cabeza era ¿sucederá alguna vez? O ¿los veré ganar el Super Bowl otra vez? Después de cinco triunfos en el Super Bowl he vivido y disfrutado más de lo que la mayor parte de los aficionados a otros equipos han experimentado siquiera y estoy consciente y agradecido por ello.

El 03 de febrero del 2002 se llevó a cabo el Super Bowl XXXVI entre Los St. Louis Rams y los New England Patriots. Los Rams entraron como favoritos por 14 puntos para repetir lo que un año antes habían conseguido: quedarse con el Super Bowl. A ese gran equipo de St. Louis se le conocía como “The Greatest Show on Turf” debido a su impresionante ataque. Por otro lado, los New England Patriots llegaban al partido con una solida defensa y un ataque ordenado y sistemático, todos ellos entrenados por el ex brillante coordinador defensivo Bill Belichick. El legado del Monje empezó y su grandeza como coach quedó en manifiesto ese día al emplear una de las estrategias más innovadoras hasta ese momento. Ron Jaworski, en su libro The Games That Changed the Game, reconoció el planteamiento de Belichick como uno de los más importantes en la historia de la NFL y consistió en anular al elemento dominante de la ofensiva y obligarlos a buscar otro recurso para derrotarlos. En este caso fue Marshall Faulk, running back en quien se encomendaba el juego terrestre y una válvula de escape en el aéreo. Tan pronto se aparecía Faulk después de la línea de scrimmage y ya tenía un defensivo golpeándolo y encima de él. Ese día nació la dinastía de los Patriots y con ella la estrella de Belichick y Brady.

17 años después las cosas son diferentes y al mismo tiempo no lo son. Los Patriots llegan como el equipo dominante de las últimas dos décadas, de favorito por el publico pasaron a ser el más odiado, America’s Worst Nightmare (La Peor Pesadilla de los Estados Unidos, para los que van al Conalep como diría Franco Escamilla) tienen una solida defensa y un ataque que puede ser brillante en ocasiones. Rams es un equipo que se armó fuerte he hizo una apuesta all-in para esta temporada, son un equipo joven entrenados por el también joven Sean McVay y el experimentado Wade Phillips.

Es fácil caer en la conclusión de que Belichick caerá en su vieja estrategia de eliminar al jugador en quien gira la ofensiva para tener oportunidad de ganar pero ¿quién es? ¿Goff? ¿Gurley? ¿Cooks? ¿Woods? A diferencia de otras ocasiones la respuesta no está en el campo sino en la banda: Sean McVay. McVay es el cerebro de la ofensiva, él ve, intelige y su equipo ejecuta a la perfección. El juego consistirá en engañarlo a él al momento que le mande las jugadas a su quaterback y después de los 15 segundos, que es cuando se corta la comunicación entre los entrenadores y el pasador, mostrar otra cara para la que Goff no esté preparado.

Otro concepto que estoy seguro que Bill Belichick atacará es el play action. Los Rams han sido los mejores usando el play action en las dos últimas temporadas. Goff lanzó 34.6% de sus pases para play action ¡34%! Y no solo los lanzó sino que completó 120, consiguió 13 touchdowns y un ráting de 112.3.

En cierto sentido los Rams pueden ser algo predecibles en su juego terrestre. Gurley corre por fuera del tackle y CJ Anderson es un power back que corre por dentro. A Gurley lo incluyen a la perfección en el juego aéreo y a Anderson no, por lo que no será muy difícil determinar cuando podría venir una jugada de play action cuando cualquiera de los running backs está dentro del emparrillado.

Estoy seguro que Belichick buscará disminuir el juego terrestre y sacar el play action del repertorio de McVay y obligarlo a ganarle el partido a través de Goff.

Del otro lado del balón, Brady y McDaniels se enfrentan a Wade Phillips que les tiene bien tomada la medida en la historia reciente. Hemos de recordar la más dolorosa en la Final de Conferencia en la temporada del 2015, Broncos se impuso a los Patriots 20-18, partido en el cual atraparon a Brady 4 veces y lo interceptaron una vez.

Wade Phillips sabe cómo presionar a Brady y sabe que es la clave para ganarle y tiene al mejor defensa de la NFL para hacerlo: Aaron Donald. Por si fuera poco tiene también en su arsenal al siempre violento Suh y a una extraordinaria secundaria encabezada por Aquib Talib y Marcos Peters quienes podrían darle tiempo a la línea de llegar a tiempo con Brady.

Dudo que el juego terrestre vaya a tener un rol como el de los dos partidos anteriores puesto que Rams ha mejorado mucho defendiendo por tierra y prueba de ello es que limitaron a 93 yardas, combinadas, a Ezekiel Elliott, Ingram y Alvin Kamara. Veo más un juego en el predominen los pases cortos y rápidos y a Tom lanzando uno que otro pase largo buscando una jugada grande, los Rams tienen dificultades cubriendo el largo del terreno de juego. Dak conectó un par de pases largos en el Partido Divisional y consiguió 68 yardas. Brees consiguió uno de 43 yardas pero pudieron sido más sino hubieran sido tan erráticos.

Los New England Patriots nunca dejan de sorprenderme y quizás el próximo año lo hagan pero hay algo en mi muy fuerte que cree que este es el último gran acto de esta dinastía y sé que muchos de ellos lo saben también. Estoy seguro que veremos a unos Patriots haciendo uso de su experiencia y creatividad y en algunas jugadas “chamaqueando” a los Rams.

Maximus Decimus, personaje de la película The Gladiator, dijo: “what we do in life, echoes in eternity”. Estos Patriots ya tienen ganado su lugar en la eternidad como una de las dinastías más poderosas de la NFL, pase lo que pase hoy solo será una gran historia más que contar a aquellos que no les tocó vivir todo esto.

Por José Portillo II

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