No presiona, no roba balones; los últimos problemas de la defensiva

En los últimos años, la defensiva de los Patriots ha manejado el lema “doblarse pero no romperse”, refiriéndose a que pueden permitir yardas en una serie ofensiva pero que al final de cuentas, el rival no podrá anotar por un robo de balón, una captura que los saque de posición de FG, entre otras opciones. En Miami, este no fue el caso.

A pesar de enfrentarse a la peor línea ofensiva en toda la NFL, la línea de los Patriots no pudo poner presión de forma consistente en Ryan Tannehill. Según los números, New England hizo un buen trabajo al capturar cuatro veces al QB de los Dolphins, pero viendo el partido, es claro que tuvo el tiempo necesario para completar el 67% de sus pases para 312 yardas y tres anotaciones.

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Cuando un marsical de campo tiene una actuación destacada, es común que se culpe a la defensiva secundaria pero esto es un error. Ningún CB, aunque sea Darrelle Revis, Richard Sherman, Leon Hall, puede cubrir a un WR por seis o siete segundos. Tarde o temprano, el QB encontrará a un receptor abierto y podrá concretar un pase fácil con la bolsa de protección limpia.

La presión más efectiva que se le puede ejercer a un QB es por el centro, ya que en ese caso, el mariscal no tiene opciones para escapar al tener en la cara a un defensivo. En cambio, cuando no hay presión por el centro y si por los lados, el rival simplemente puede escalar la bolsa y comprar dos o tres segundos valiosos para completar el pase.

Desde que Vince Wilfork y Tommy Kelly fueron puestos en la lista de lesionados por el resto de la temporada, los Patriots no han podido ejercer constante presión por el centro y siendo sinceros, tampoco por los costados con Chandler Jones y Rob Ninkovich.

El domingo, Tannehill retrocedió 41 veces para buscar a un receptor. Solo en siete (incluyendo las cuatro capturas) fue golpeado por un defensivo de New England durante o después de la jugada. En la NFL de hoy, no se puede ganar si no ejerces presión. Una secundaria nunca podrá cubrir de forma efectiva los paquetes de 3 o 4 WR, los cuales Miami utilizó constantemente aprovechando el tiempo que tenía Tannehill para lanzar.

Ninkovich ha jugado de forma impecable en contra del juego por tierra esta temporada, pero cuando se trata de presionar, no ha encontrado la fórmula. En el otro extremo, Jones tiene 11.5 capturas de QB, pero solo tiene tres en los últimos cinco partidos, demostrando que todavía no llega al nivel para dominar un partido desde su costado si no cuenta con ayuda del centro.

Cuando los Patriots jugaron en Carolina hace cuatro semanas, llegaron con una racha de 36 partidos en fila robando por lo menos un balón. Esa noche, no se pudo generar una entrega y esa ha sido la historia en las últimas semanas.

En contra de Miami, la única entrega fue cortesía de los equipos especiales, cuando el holder de los Dolphins no se pudo quedar con el centro en un FG, pero la defensiva, no está haciendo lo suficiente para generar más robos que pongan a la ofensiva en buena posición de terreno para aumentar la ventaja en el marcador.

Al inicio de la presente temporada, la tónica de los partidos era establecida por la defensiva, sin embargo, las lesiones o bajo nivel de juego han forzado que la unidad no sea tan dominante y permita series ofensivas largas, plan de juego de los rivales para evitar que Tom Brady esté en el campo anotando puntos.

A estas alturas de la temporada no hay mucho que se pueda hacer. La firma de Andre Carter no ha tenido el impacto que esperaban, Jamie Collins no ha aprovechado su velocidad y atletismo para presionar de forma efectiva y Chris Jones no ha repetido las actuaciones que tuvo en sus primeros partidos como titular. ¿Qué hubiera sido de esta defensiva con Wilfork, Kelly y Jerod Mayo? Una muy buena sin duda, pero nunca sabremos con detalles.

Por Jesús Sánchez (Sígueme en twitter en @chuysanchez_)

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